jueves, 31 de enero de 2013

El peligro de la dislexia, la dislexia, y la falta de seriedad.


En la línea de los que venimos diciendo desde hace mucho tiempo -y empleo el plural mayestático para darle más sobriedad al tema-, la dislexia no es una cuestión baladí. No es algo para tomárselo a risa o a burla, aunque he de reconocer que de cuando en cuando, si viene bien un poco de buen humor, humor sano.

No penséis no, que me mueve derecho al pataleo no, es una reflexión personal derivada de la interpretación de muchas situaciones propias y ajenas.

Uno de los mayores peligros que tenemos los disléxicos, en contra de nosotros mismos como personas, es precisamente la dislexia. La puta dislexia, que diría mi amigo Paco.

Puede que, en la mayoría de casos, no estemos potenciando adecuadamente esa circunstancia excepcional de que nuestro cerebro adopta caminos diferentes a los de las personas normolectoras para adquirir y poner en práctica las soluciones que la vida nos exige. No obstante, lo más peligroso es: no tomarnos en serio esto, la dislexia. Que igual que nos puede catapultar al éxito nos puede hundir en la más parca de las miserias. Ahí está el peligro. Y hay que verlo, o al menos intuirlo.

Para poner a todos sobre aviso quisiera, si fuese posible, enviar a cada uno de vosotros, disléxicos y normolectores, es decir a todos... un emisario, un embajador que os pudiera susurrar al oído o al corazón, y advertir de que si no nos tomamos la cosa en serio, y muy en serio, el trabajo que todos hacemos puede ser interpretado como "la dislexia del TBO".

Si pudiese elegir -bueno, realmente lo hice hace muchos años atrás en este mismo Blog-, elegiría a Peter Parker, alias Spiderman... como embajador de los peligros que nos acechan si no adoptamos una actitud correcta. Con la dislexia y con todo lo que nos rodea, está claro que... con todo lo que nos rodea.




1 comentario:

Manuel dijo...

Coño, serio si que está el hombre... muy serio, ¿será que también es disléxico?