sábado, 2 de octubre de 2010

¿Más sandeces...?

Jamás pensé en que esto de la dislexia fuese tan agotador. Agotador y angustioso. Hace unos días asistí a la presentación de un libro, "El alma del disléxico".

Sin entrar en valoraciones, pues no he leído el libro, y dentro de un contexto general en el que se citaba la dislexia de una serie de personajes de dudosa y tal vez inexistente dislexia, y bla, bla, bla, dijo el autor que la vista del hombre estaba preparada, (pensada) para ver de lejos... ¡Y una mierda!.

A poco que nos acerquemos al ser humano, a los simios, y primates homínidos, veremos que la vista del hombre se encuentra adaptada justo en el entorno inmediato como manos e incluso pies desde los primeros momentos de nuestra vida, y desde luego a cualquier ser y objetos cercanos .

La interacción social con otros semejantes y la manipulación de objetos con cierto nivel de precisión están estrechamente relacionados, y muy íntimamente, con el sentido de nuestra vista. Es más, somos humanos por la relación entre nuestra visión y nuestras manos.

No siempre lo que parece convincente es cierto, así que, desde mi atalaya estúpida y de mala leche pido a todos un mínimo de reflexión y prevención sobre el tema.

Ser disléxico es... difícil... pero mirad, en mi grupo de moteros yo soy el que tiene las orejas más grandes, de hecho la idiota de mi hermana no paraba de llamarme Dumbo, convencida de que me dañaba, y razón tenía. El hecho es que, cuando todos se han puesto el casco, yo estoy aún en los preliminares, plegando la mentonera y abriéndolo todo lo posible para poder encasquetármelo adecuadamente.

Yo soy disléxico, y es como tener las orejas grandes, tardo algo más que las personas adisléxicas, o normolectoras, pero a la hora de tomar una curva, mientras los demás se retuercen y blasfeman, yo ya he trazado con suavidad mi camino, y me muevo o me desplazo sobre el sillín, conocedor de mi moto y de mis posibilidades, llegando con la faena hecha al momento preciso de iniciar la tumbada. Pese a que tengo las orejas granes llevo la moto mejor que muchos que tienen cierta experiencia previa.

Si sólo valoramos la puesta del casco, menuda putada de dislexia pero si profundizamos algo más allá de quitar o poner una prenda insustituible para nuestra seguridad, la dislexia no es más que una anécdota, como la de tener las orejas grandes, o ser rubio o llamarse Walt Disney o Alberto Einstein, quien a los dieciséis años ya leía libros que yo no leo a mis cincuenta... y sin embargo dicen que era disléxico.

Paco, menos mal que estás ahí. Yo solo me volvería loco pensando en que soy de marte.

8 comentarios:

jambo bwana dijo...

La verdad, Manuel, es que la visión del ser humano es lejana. Precisa de todo un complejo proceso de aprendizaje, durante la infancia, para acostumbrar el ojo a "acomodar" para la visión cercana. Es por esto por lo que en los niños es fundamental el gateo; así es como aprenden a acompasar el ojo a la necesaria habilidad manual posterior.
Te resultaría llamativo comprobar la cantidad de niños con dificultades para la visión cercana precisamente porque de niños se les restringió el gateo (que son bastantes), ¡ya sabes! excesivo abuso del corralito infantil.
Un fuerte abrazo.

Manuel dijo...

Válgame Dios... y yo convencido de que la visión durante la etapa infantil se circunscribía a manos y pies. Y el despiojarse mutuamente aceleraba los contactos entre individuos...

Recuerdo que Desmond Morris cita en su libro "El mono desnudo", algo relativo a la discriminación de ciertos objetos, que el niño selecciona los objetos adecuados para ver una sonrisa o una cara triste y sin embargo no distingue entre un cuadrado o un triángulo evitando de algún modo el reconocimiento de objetos inanimados, y fijando el reconocimiento de los animados, pero en todo caso, cercanos a su mundo y no lejano, ni siquiera a varios metros.

Incluso en etapas de exploración, cuando la madre o padre están menos presentes y se da la posibilidad de la exploración gráfica, todos manchamos las hojas de papel con colores vivos y rayas groseramente trazadas.

Quizá al decir mi "barbaridad" estoy ignorando la larga evolución para llegar a este punto pero es en lo cercano donde "construimos" al hombre.

Quizá el reconocimiento de lo inmediato, ese proceso es el que estoy aislando del hecho de que mecánicamente el ojo pueda ver el horizonte, el cual carece de sentido en determinadas circunstancias.

Gracias por tu explicación.

Manuel dijo...

Creo en lo que dices, sin embargo amigo mío, no se me ha pasado el cabreo... y no se debido a qué es esto.

Gracias.

jambo bwana dijo...

No es ninguna barbaridad lo que dices, Manuel. Al fin y al cabo no es la visión lo más importante en la dislexia. Hay personas con dislexia miopes como los hay hipermétropes.
Tu reflexión sobre el tema del casco me ha hecho recordar tu "lapidario" comentario:
"Es como pensar en si soy orejudo o tengo las orejas grandes... lo que sucede es que al final todos te llaman Dumbo".
Por lo demás, tienes todo el derecho del mundo a estar cabreado: en mayor o menor medida la dislexia nos cabrea, por diferentes motivos y no siempre por la dislexia en sí misma.

Yolanda Gutiérrez Martos dijo...

Jejeje... eso mismo es lo que vengo diciendo yo: ¡No es la dislexia en sí lo que cabrea! Lo que cabrea es que cuando preguntas a alguien si sabe qué es la dislexia, todo el mundo sabe exactamente lo que es y añaden; Es cuando inviertes las letras, no??, y acto seguido, les dices que tú eres disléxico, y es entonces cuando te empiezan a mirar como a un bicho raro hasta que encuentran la excusa perfecta para salir huyendo de ti.

En fin, no sé... es que hoy también estoy un poco cabreada.

Manuel, me encantas. Te mereces un 10!! y tú, Jambo, también.

Os mando un abrazo.

Diamante dijo...

Bueno, ahora me toca a mi defender a Rafael Sanchez De Mora, el autor del "El alam del disléxico".

A nivel personal, en mis investigaciones sobre la dislexia, clasificaré las vias de acceso a ella y la capacidad que tienen de arrojar algo de luz sobre el fenómeno:

Blogs(incluyendo este) ---> 100% efectividad

"El alam del Disléxico" - 66%

FEDIS - 33%

Foros - 0%

Con esto quiero decir: El libro de Rafael de Mora Sanchez es bueno, pero no tanto como tu blog, Manuel.

2º Se clasificó en un momento de la historia a las personas como introvertidas y extrovertidas; y a los temperamentos como colérico, menlacólico, flemático y sanguineo; y ahora estas clasificaciones se aceptan ampliamente. Ahora Rafael De mora Sanchez clasifica a las personas entre las de "constitución simbólica" y las de ""constitución normal"", que esto sea dogma de fe, solo el tiempo lo dirá

gabriela piccini dijo...

Hola Manuel

Yo soy dislexia y aseguro que no he sufrido tato como en la eta`pa escolar. Escribo poesía, a eso dedico mi vida y a leerla y como dicen algunos: vaya a saber si entendés lo mismo que nosotros" jaja y yo me divierto y no me importan más lo que me digan. Si entro en relación con personas por medio de la escritura aclaro que tengan paciencia porque soy dislexica pero nno tonta y encontré que con mucha gente pasa lo que alguien dice en los cometarios, creen que es un TRANSTORNO y que el resultado es que invertís las letras. Hay mucha más vida aqui que esa simpleza.

Un abrazo y gracias por escribir sobre esto.

María Emilia Santos Rivera dijo...

El libro de Rafael de Mora "El Alma del Disléxico" es incriblemente útil para un sinfin de personas. Es fácil criticar lo que no se ha leído, por lo que veo. Como profesional que soy del ramo he de decir que es la obra más seria y profunda que he leido hasta la fecha. Y no hay que olvidar que está escrita por un disléxico lo cual aporta unas luces y una calidad a la que jamás llegaremos los que no somos más que simples profesional de la psicologia y la medicina.

Gracias a todos.