lunes, 29 de noviembre de 2010

Me faltaría Blog para decir cosas pero me repito


Después de asistir a una "jornada de dislexia", bueno... hasta en esto somos disléxicos pues fue una mañana, es decir media jornada... tengo la mente y el corazón tan en ebullición que parezco una olla express.

Ha habido de todo un poco, más bueno que malo, pues para aquellos imbéciles que aún están planteándose si la dislexia existe o no, tanto en el Discurso de Apertura como en la intervención del profesor Dr. Manuel Soriano, se hizo referencia a la historia de la dislexia. Y es que algo que crea historia, joder... pues que existe.

El alto nivel de los conferenciantes justificó la gran asistencia de profesionales, aspecto este que dice mucho en favor de este colectivo, preocupado por la calidad de su trabajo y preocupado también por saber cómo realizar mejor la labor educativa que se les encomienda.

De las cosas imperdonables, lo de siempre, el manido trastorno; no sólo de la dislexia sino de todos esos déficits que acompañan a la falta de habilidad para leer y escribir, como son la discalculia, disortografía, dislalia, dispráxia y un voluminoso etc. Y lo más grave de todo, que una persona desde la mesa dijese que la dislexia es una discapacidad, aunque luego, ante el "rebote" de algún asistente se justificó diciendo que era para hacer un símil o algo así.

Y para acabar, se hizo referencia a lo bello de ser disléxico, se citó a Mariscal.

Espero que entiendan los que lean esto, que la dislexia es una putada. Es más, yo diría que es un verdadero marrón. ¿Me he repetido?, ¿ha quedado claro?

La 1/2 jornada estaba dirigida a profesorado, profesionales y familias pero como siempre... los papás, ¡hay los papás y las mamás...! es que son unos pesados que no entienden que lo más normal es no tener leyes, ni reglamentos, ni defensión de ningún tipo ante las malas prácticas de algunos... y que lo más normal es que si te toca la galleta mala,(el marrón), pues te lo comes y ya está.

5 comentarios:

Marta Aguilar Camacho dijo...

Hola!!
soy orientadora escolar, y realmente me sumo a tus opiniones.
Pero yo lo que echo en falta de verdad, no son discusiones sobre si existe o no la dislexia, o cómo la podríamos definir mejor y qué cuadro de síntomas tiene. A mí lo que me interesa de verdad, y de eso encuentro menos, es cómo ayudar a mi alumnado. Todo lo publicado, me parece que no llega a ayudar,infinitas fichas de lateralidad, laberintos, percepción, que lo único que hacen es cargar de trabajo a los chicos que ya bastante tienen con lo suyo.
Busco y busco y no encuentro, y al final los que salen son por sus propios medios como supervivientes en un naufragio, solos y cansados, pero llegan.
¿podrías orientar a esta orientadora desorientada sobre métodos o manera de ayudar al alumno disléxico?
GRACIAS

Manuel dijo...

Marta, se me ha puesto la piel de gallina al leer eso de la supervivencia, y es que al final es lo que nos queda. Sobrevivir.

Yo he visto programas informáticos, fichas, ayudas, y etc. etc. tanto por mi cuenta como en jornadas y conferencias mil y demás sobre dislexia, y llego a la misma conclusión. ¿vale, muy bonito pero ayuda a minimizar el impacto de la dislexia en la vida escolar del alumno?, ¿es más feliz aprendiendo? Creo que no.

De momento la intuición que puedas tener es la mejor herramienta, sobre todo si intentas ponerte en la piel (emocional) del alumno.

Suerte, Marta.

Anónimo dijo...

Mira si tienes cerca alguna asociación y contacta con ellos. Aveces escuchar es bastante positivo e importante.

Ane dijo...

Marta... sinceramente a mi con leerte ya se me ha iluminado la cara. Yo soy una de esas madres que se da de cabeza con el mundo porque uno de sus hijos es disléxico; no acepto que se hable de discapacidad. Si por algo lucho es porque mi hijo no sea integrado... sino respetado en su diferencia. NO busco que lo sumen a ningún circulo de normalidad sino que respeten su manera diferente de aprender y ver el mundo.
Para él, como para Manuel, la dislexia no es ningún don sino una verdadera putada, más ahora en plena adolescencia, donde todos ellos quieren ser iguales y ser como el grupo...él siempre será el diferente..
¿cómo puedes ayudar? haciendo lo que has hecho, buscando, leyendo, viviendo de sus experiencias, de lo que les ayuda y lo que no....y por supuesto respetando en el aula esa diferencia!!!

Yolanda Gutiérrez Martos dijo...

Manuel, eres mi ídolo. ¡¡¡Yo quiero conocerte!!! jejeje.

Ahora en serio, a esta poeta disléxica le encantan tus artículos llenos de verdades puntiagudas.

¡Me encanta leerte!

Te mando un abrazo gigantesco desde Barcelona.

Yolanda