jueves, 29 de septiembre de 2011

Único tratamiento eficaz para la dislexia.

Últimamente estamos asistiendo a un quebranto de la corrección, moral, económica, política e informativa, asumiendo como válidas infinidad de barbaridades dichas por muchos. Desde Esperanza Gracia, la caradura, que viene ayudando en nuestro problema como hace años que lo viene haciendo... hasta idiotas que dicen que la dislexia es una enfermedad o un trastorno.

Esto último ya lo comentamos antes en este mismo Blog, como una nefasta interpretación de parámetros sajones que hacían referencia a problemas mentales y... por Dios y la Virgen santísima, que la dislexia no es un problema mental ¡joder...! Quizá no quedó claro.

Independiéntemente del negocio que algunos puedan tener con este tema, con la dislexia, hoy dia no se avanza ni avanzará ya que el único tratamiento posible para la dislexia es el rigor y la sobriedad.

Como para el cáncer, que no valen limones, para la dislexia no valen ciertas cuestiones por las que nos quieren hacer pasar muchos. Seamos serios.

Que el limón es bueno no lo pone en duda nadie, al igual que la uva y un extenso etc. pero de ahí a decir que cura... hay que tener poca vergüenza.

Nota aclaratoria: La noticia de lo dicho por Cristina Tavío ha sido eliminada. Gracias a Dios, la verguenza existe. Eso si que iban a ser bueno duros, en lugar de quimio-terapia, limones.

Decía: "Según Cristina Tavío, el limón mata las células cancerosas ES Parece ser que las palabras de la Presidenta del Partido Popular de Tenerife,Cristina Tavío, la han convertido de nuevo en el centro de la polémica. ...".

3 comentarios:

Cristina Tavío dijo...

Estimados lectores:
Debo aclararles que las palabras que me atribuyen no son mías, sino de un artículo publicado hace mucho tiempo en la red, que circula como correo masivo, y que desafortunadamente acabó colgado en mi blog, cosa que lamento muchísimo.
Como mucha gente, he vivido en mi entorno cercano la tragedia del cáncer, y jamás se me ocurriría pretender curarlo con jugo de limón, ni recomendaría a nadie que sustituyera su tratamiento farmacológico por fruta alguna, aunque si alguien decidiese hacerlo tendría que respetar su voluntad.
Quiero expresar mi absoluta solidaridad con quienes sufren esta enfermedad y sus seres queridos, así como mi profundo respeto por la comunidad sanitaria y científica que cada día trabaja en paliar sus efectos y buscar una cura eficaz.
Comprendo que haya quien desee sacar de contexto las cosas, y respeto incluso a quienes son capaces de hacer bromas con un asunto como este, pero creo que se trata de un tema muy serio que exigía esta aclaración por mi parte.
Soy consciente de que los políticos somos ahora mismo el blanco de todas las iras; en parte nos lo hemos ganado, pero en este caso les aseguro que no ha sido así.
No son mías las palabras que me atribuyen, jamás las he pronunciado, por supuesto no las suscribo en ese sentido y lamento muchísimo que hayan dado pie a esta situación.
Muchas gracias.

Cristina Tavío Ascanio

Manuel dijo...

Estimada Cristina, me hago eco de "la noticia de los limones" porque la escuché en la T.V. nacional, no recuerdo en qué cadena.

No es contra Cristina Tavío, que quede claro, contra quien hago parte de mi comentario, es precisamente contra lo absurdo y lo estúpido.

No ha sido ni es mi intención desacreditar a nadie pero tu entrada en mi Blog también me va a servir como ejemplo del ímprovo trabajo que tenemos que hacer muchos, igual que tú, para que los términos relativos a la dislexia, no queden en la mente de las personas como enfermedades, trastornos, "limones para la mente", etc.

También quiero aprovechar tu sensibilidad al respecto de lo que es justo y lo que no lo es, para que cuando en algún momento de tu vida, y gracias a tu especial situación política puedas ser útil a las personas con alguna dificultad, como la dislexia, y tengas a bien recordar estos momento que entiendo deben de ser amargos, al menos bastante estresantes, ...creo.

Suerte... y toda mi simpatía.

jambo bwana dijo...

¡Al menos te leen, Manuel!
Como decía Groucho Marx: Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente.