domingo, 19 de mayo de 2013

El síndrome de Stuttgar.


Hoy en una charla sobre dislexia he hablado del síndrome de Stuttgar. Este término lo "inventé" para referirme al hecho deplorable, de copiar y pegar indiscriminadamente y sin criterio información en Internet.

Corresponde a una situación en concreto, la de que en el siglo XIX el Dr. Rudolf Berlin en la ciudad de Stuttgart, en Alemania, realizó una serie de estudios sobre la pérdida de la capacidad de leer y escribir en adultos debido a una lesión cerebral causada por un accidente o una enfermedad, y sin embargo podemos encontrar información tan nefasta como que este hecho fue estudiado por el Dr. Stuttgart en Berlín, es decir, todo lo contrario.

Odioso de verdad, pero es la pura realidad; ¿y qué tiene que ver el síndrome de Stuttgar con la ciudad de Stuttgart y el Dr. Berlin? Pues un error de mi dislexia.

En el primer comentario que realicé sobre este hecho histórico, me equivoqué, y en lugar de escribir Stuttgart, escribí Stuffsugar, que traducido al inglés podríamos entenderlo como cosa o asunto dulce, de azúcar; es decir, un pastel. Y eso es lo que me parece lo que voy a comentar a continuación, un verdadero pastel, un pastelón... así que lo corregí y decidí dejar el nombre como Dr. Stuttgar, ese idiota sin conciencia, para referirme a la estupidez humana que copia y copia, y vuelve a copiar una cuestión inválida, una mentira, y quizá una verdadera mierda...

Síndromes como este tendríamos que analizarlos a menudo para referirnos a esas situaciones incongruentes y nefastas que no tienen sentido ni base de ningún tipo. Me refiero por ejemplo a la utilización del término trastorno para referirnos a la dislexia.

En esa misma charla hemos oído, leído, comido y bebido el puto término trastorno hasta el hartazgo. No dudo de la experiencia ni del nivel de la ponente, que me ha parecido muy interesante pero... ¿trastorno...?

Que quede bien claro que si atendemos a la etimología de la palabra, la dislexia nada tiene que ver con un trastorno, ni los disléxicos estamos trastornados, ni "sufrimos" ningún trastorno por nuestra condición... bueno si... a mí me produce un trastorno que las Administraciones educativas no hayan sabido atender adecuadamente mis necesidades en el ámbito de la formación académica desde mi infancia.

Este término llega hasta nosotros desde el DSM-IV, "Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (American Psychiatric Association)", donde podemos compartir panorama con los trastornos depresivos, la bipolaridad, los trastornos de identidad sexual, y el trastorno de erección del varón, aunque no aparece la palabra dislexia por ningún lado.

Seamos serios... no pega ni con cola... sobre todo por los conocimientos que tenemos hoy en día sobre la dislexia y las Dificultades de Aprendizaje, sean específicas, o no...

He acabado hasta el moño... o la coronilla, del puto trastorno de la dislexia, todo un día de trastorno.

¿Será esto también una parte del síndrome de Stuttgar?



      

2 comentarios:

jambo bwana dijo...

¡Genial,como siempre, Manolo!
Un abrazo.

Manuel dijo...

Me voy a ruborizar... Gracias de todo corazón.

Un abrazo.